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¿Un Barrabás en el 2012?

Miércoles, 4 de abril de 2012

Gloria Sánchez Castrillo
(Responsable de producto del Área Penal de Lex Nova)

Torrijas, potajes, mona de Pascua…, muchas son las tradiciones culinarias de esta Semana Santa que comenzamos. Otras, menos calóricas, son las procesiones que año tras año recorren las ciudades y pueblos de nuestra geografía.
Sin entrar en creencias religiosas y visto simplemente como manifestación de una riqueza cultural y artística, uno puede decir que la Semana Santa en España deslumbra, bien sea de imágenes procesionales sobrias, como las típicas castellanas, o de alegres y sonoras saetas, como las más propias de tierras andaluzas. En cualquier caso, y si el buen tiempo acompaña, son miles los cofrades que año tras año por estas fechas sacan a la calle con gran fervor y orgullo las imágenes que durante todo el año cuidan para salir en procesión.
Entre recetas y rezos, tengo que reconocer que una de las tradiciones que más me llama la atención es la de aprovechar para indultar a algunos presos durante estos días festivos, costumbre, arraigada donde las haya, que me ha suscitado varias preguntas al respecto y que aprovecho este foro para compartir con usted:

¿Cuál es el origen de esta tradición?

Si uno retrocede mucho, pero mucho tiempo atrás, recordará que, como cita el Nuevo Testamento, un famoso preso de nombre Barrabás, al que le “tocaba” que le crucificasen por haber participado en un motín, fue indultado tras preguntar Poncio Pilato, entonces prefecto de la provincia romana de Judea, “¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?” Y ellos dijeron: “A Barrabás”.
Un poco más cerca en el tiempo, son dos las teorías a las que se recurre para explicar esta tradición:

  • la primera se remonta al año 1447, cuando Juan II de Castilla dictó la Ley del Perdón del Viernes Santo de la Cruz, indultándose cada año a un preso en esas fechas.
  • la segunda teoría, trescientos años más tarde, se sitúa bajo el reinado de Carlos III. Cuentan que:

“corría el año 1759 cuando la peste diezmó la población de Málaga. Dadas las bajas y los peligros de la epidemia, las autoridades acordaron suspender la Semana Santa. Enterados de ello, los internos de la prisión se ofrecieron a llevar a hombros la imagen de Jesús El Rico. Esto fue denegado, lo que condujo a un motín y a la fuga de los presos. Los evadidos sacaron en procesión la imagen que cuenta con un brazo articulado que da la bendición. Al término de la marcha regresaron a la cárcel. Hasta ahí los hechos. Sin embargo, tras la procesión acabó la epidemia de peste tal vez al ser regadas las calles con cera candente y asépticamente purificadas por las habituales nubes de incienso, cuyas propiedades son indiscutibles. Desde la corte esto fue visto como algo de carácter sobrenatural, por lo que Carlos III otorgó una pragmática que supuestamente se habría extendido hasta nuestros días con los indultos de Semana Santa”.

¿Qué soporte legal tiene esta tradición? ¿Se puede indultar a cualquier preso?

Partiendo de la base de que no hay ninguna Ley que regule esta práctica como algo obligatorio, es evidente, por tanto, que estamos hablando de una tradición de siglos que unos comparten y otros critican.
Frente a quien opina que esta práctica es contraria al carácter aconfesional de nuestra Carta Magna,otros lo niegan alegando que en ningún caso el indulto es concedido por ninguna entidad religiosa respetando siempre los informes y garantías que la ley exigiría para cualquier otro indulto ordinario.
Es por ello conveniente recordar que el artículo 206 del Reglamento Penitenciario ubicado en su Capítulo II, “Beneficios Penitenciarios”, al regular el llamado “indulto particular” señala:

1. La Junta de Tratamiento, previa propuesta del Equipo Técnico, podrá solicitar del Juez de Vigilancia Penitenciaria la tramitación de un indulto particular, en la cuantía que aconsejen las circunstancias, para los penados en los que concurran, de modo continuado durante un tiempo mínimo de dos años y en un grado que se pueda calificar de extraordinario, todas y cada una de las siguientes circunstancias:
a) Buena conducta.
b) Desempeño de una actividad laboral normal, bien en el Establecimiento o en el exterior, que se pueda considerar útil para su preparación para la vida en libertad.
c) Participación en las actividades de reeducación y reinserción social.
2. La tramitación del indulto a que se refiere el párrafo anterior se regulará por lo dispuesto en la vigente legislación sobre el ejercicio del derecho de gracia y en las disposiciones que la complementen o modifiquen.

Por lo tanto, y sobre la base de estos requisitos reglamentarios, los indultos que se conceden durante la Semana Santa no son ninguna excepción a esta previsión normativa. Es decir, en cualquier caso, se deberán cumplir los requisitos exigidos en un indulto ordinario, como recuerda el Ministerio de Justicia:

“estar cumpliendo condena en la actualidad y en los que concurran razones de justicia, equidad o utilidad pública para que sean liberados”.

Es necesario por tanto cumplir con los requisitos que el Reglamento Penitenciario señala para cualquier indulto, lo contrario sería incomprensible, sin olvidar que en cualquier caso deberá tratarse se presos por delitos menores, que, una vez indultados, desfilan como penitentes en las procesiones organizadas.  Claro,  ahora viene lo difícil, porque estar o no de acuerdo en que determinadas conductas como el  vandalismo, el robo, un asalto, una agresión, una entrada ilegal, o incluso delitos contra la salud pública, sean “menores”, cuando la sanción no es la multa sino la privación de libertad (no olvidemos que el indultado está entre rejas), es,  sin duda alguna, “harina de otro costal”.

¿Quienes solicitan el indulto y de quién es la competencia para concederlo?

Es el Consejo de Ministros, mediante Real Decreto, quien concede estos indultos, aunque sólo en Semana Santa lo haga a petición de un grupo específico (Cofradías y Hermandades religiosas distribuidas por varias ciudades españolas quienes inician la solicitud de indulto para los presos de su provincia).
Fue el pasado día 23 de marzo, cuando el Consejo de Ministros concedió dieciséis indultos especiales con motivo de la festividad de Semana Santa y otros 3 en el celebrado el día 30. Un total de 19 “derechos de gracia” a favor de Cofradías como la del Santo Cristo del Perdón de León; nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro de Zaragoza; el Santísimo Cristo de la Expiación de Burjassot, en Valencia o la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santiago en Burgos, entre otras muchas.

Disfrutemos de la Semana Santa:

  • tiempo para los creyentes de perdón y de reflexión,
  • tiempo para muchos de descanso,
  • tiempo, para los indultados, de una “nueva oportunidad”.

Opinión, Penitenciario

  1. Viernes, 22 de mayo de 2015 a las 05:56 | #1

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    • Gloria Sánchez Castrillo
      Viernes, 29 de mayo de 2015 a las 12:32 | #2

      Muchas gracias por el comentario, seguiremos así.

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